Por una necesidad que desconozco
Pero entiendo
Ahora somos esa canción romántica que nadie recuerda.
Un poema olvidado
El vacío de una mirada
La soledad en la mesa de algún café cerrado por la crisis económica
El tiempo que desvanece en el recuerdo de una promesa eterna
Un cigarrillo consumido en el olvido y en la desesperación
Un rostro dibujado en una servilleta tirado a la basura
Un archivo lleno de reproches en la papelería de un ordenador arrumbado en algún almacén viejo
Los berrinches de un asilo a las tres de la mañana en una noche sin luna
Las palabras no dichas escritas con lágrimas en una carta no enviada
Ahora solo somos dos extraños
Jugando a extraviar memorias en el calendario
La ansiedad sumergida en la soledad de un hospital psiquiátrico
Y dos vivos sin su latido encerrados en la morgue tras el escritorio de una oficina
¿Qué es lo que somos?
Ahora que nos encontramos nos miramos y fingimos ignorarnos.
Pero ¿qué nos queda?
Sobre este mutismo de consonantes vertidas en la nada
La afonía se adueña del ambiente
El espacio se vuelve mudo como las fotografías colgadas en la pared de una casa vieja.
Ahora los fantasmas sosegados del pasado buscan la tranquilidad en los corazones que se reconocen a pesar del tiempo.
Esta afasia es abruptamente interrumpida por el grito de nuestras pupilas, la paz que fingimos se nos escapa de las manos
Mantener la calma es esencial ante el derrumbe de nuestros castillos de cartas y mentiras.
El diálogo de nuestra mirada dice todo aquello que nuestra arrogancia calla
Así que,
Cerramos los ojos buscando calma aunque solo sea un momento, aunque nuestras almas sepan que aún se aman.
Nos alejamos en silencio
Como dos enfermos de Alzheimer
Recordando lo todo, disimulando olvidar
Y aparentando la felicidad que no tenemos más.