Si era el ebrio en la esquina que miraste con desprecio.
Lo sé porque fueron tus ojos los que reconocí primero.
Si desde la esquina, vi tu comportamiento pasaste por mi casa varías veces ida y vuelta, te armaste de valor, te paraste en frente de la puerta que no tocaste, después de un tiempo no mayor a un par de minutos, te marchaste y antes de dar el primer paso hiciste bola un pedazo de papel con tus manos llenas de coraje y lo guardaste en tu bolsa.
Y emprendiste la huida rumbo a lo desconocido.
Creo que llevabas prisa porque cuando agarré fuerzas para levantarme e ir a tu encuentro.
Creo que una vez más.
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