Se quiere un helado, una caminata y un poema de Juan Gelman.
La última gota de agua ardiente y las fuerzas con las que un día dije adiós.
Se quiere a Bianca la señorita de piel canela y sus locuras., a rosa, esa niña que bailaba sin importarle nada ni nadie o angélica la señorita toda recta por el día una bribona por las noches.
Sin duda se quiere las lágrimas que cayeron bajó la lluvia en plena primavera.
El abrazo que me cobijó en diciembre mientras me congelaba en mi soledad.
Y la sonrisa del niño que me recordó que yo también puedo sonreír sin fingir hacerlo.
Ah, pero querer es una cosa y amar es otra, querer es el beso que nunca me dio.
La caricia que nunca nació
La mirada que tanto calló.
Pero el amor.,/
El mundo habla de cantidades,
Cuánto tienes, cuánto vales
Cuánto das, cuánto recibes.
Pero en el amor no importa el cuánto sino el cómo./
Y como olvidar a la niña con los ojos de luna que un día le dije adiós porque la amaba.
La amaba tanto que la
autofragelacion no era tan mala idea después de todo creía que era lo mejor para los dos y ahora que lo razonó no he podido arrancarme el corazón de la mente y es por eso que hoy a pesar del tiempo que pasa sin alivio, a pesar de amarla en la ausencia total.
Quisiera olvidarla, como ella se olvidó ya de mí.
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