Tan absurdo Cómo nombrarte, cómo echarte de menos o de menos echarme a la hoguera para no nombrarte.
Cómo si la palabra indiferencia fuera tu persona.
Tu sombra una presencia.
Y yo soy el resumen de la palabra ausencia en una sociedad vacía.
Entre nosotros hay un ártico de palabras no dichas.
Un desierto de miradas que callan.
Entre nosotros el bullicio de una ciudad enferma de melancolía.
Una selva mutilada de recuerdos.
Un pueblo fantasma llena de memorias.
La hipocresía de dos personas que se mueren por nombrarse y prefieren suicidarse ante la negación de recordarse.
No somos más que un fragmento de memoria extraviada en un te amo olvidado, el instante de una a fotografía perdida, un pequeño lapso de felicidad colocada en una carta más sin destinatario.
Una conversación sin emisor
Un receptor sin palabras
Un niño sin Sueños
un cretino con pesadillas
Un adulto con el insomnio de un adicto a la anfetamina.
Un anciano que perdió sus días.
En definitiva creo que escribirte fue tan absurdo como buscarte Y encontrarte con otro y verte feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario