Más haya de la rutina qué envenena y asesina lentamente a las parejas.
Te propongo que tengamos una relación: cómo niños.
Juguemos en las sábanas, hagamos travesuras a nuestros cuerpos,
Bailemos bajo la lluvia, saltemos en los charcos,
Subamos a los árboles,
Juguemos en la calle a escondernos en cualquier escondite para reencontrarnos juntos,
Caminemos por el parque,
Subamos a los columpios y disfrutemos del ir y venir de nosotros mismos.
Habrá que contarnos chistes en misa, hacer bromas en el consultorio y porque no tocar puertas para salir corriendo juntos. Siempre juntos.
Compartamos las canicas, las caricias y los recuerdos.
Habrá que brincar las cercas, bardas y prejuicios.
Dormirnos tarde y despertarnos aún más tarde o más temprano que más da,
Mientras no dejemos de soñar.
Cenaremos dulces,
Comeremos en el suelo o donde nos agarré el hambre y desayunemos uno del otro.
Y que todos los días tengamos una cita, yo con tus ojos y tú con mis labios.
Que el lugar no importe para tener cualquier clase de aventura
Y que lo único formal que en verdad importante solo sea al decir te amo.
Si
Tengamos una relación recordando ser niños, sin darnos cuenta cuántos viejos nos hemos hecho, ni cuántos adultos nos observan.
Sin importar las horas, los días, meses o años.
Sin preguntarnos cuánto tiempo durará.