cada palabra tuya transmuta mi mundo,
tal como describes la percepción del tuyo.
Para mi corazón, eres poesía viva:
te lee y yo vivo, te lee y escribe.
Cada palabra que pronuncias es un abracadabra a un mundo mágico.
Me siento hechizado, prismático ante tu expresión,
una acción que desata en mí la necesidad de redactar este sentir.
Cada vocablo que creas son actas de nacimiento
emitidas a la poesía misma que nace dentro de ti.
Y ahora entiendo que esta necesidad de escribir
nació de ti y para ti.
Tengo la certeza de que en tu interior habita un universo
lleno de palabras no dichas,
que esperan pacientemente ser pronunciadas
para crear galaxias de conversaciones.
Se entrelazan cuánticamente con la mente que te contempla,
mundos nuevos que florecen con cada idea, con cada sentir,
y que laten como un púlsar dentro de tu corazón.
Tú escribes, y mi razón enloquece en insistir:
en describir y escribir este amor que siento por ti.