miércoles, 13 de abril de 2022

penitencia

En el nombre del padre del hijo Y del espíritu Santo. Amén. 
- ave María purísima. 
-Sin pecado concebido. 
-Dime tus pecados 
-Padre he pecado, Falle, perdí, me humille y sobre todo me enamoré. 
Hoy te pido perdón e indulgencia. 
A mi defensa: Sentí una enorme traición, con su cara de ángel y su cuerpo de diosa Su sexualidad de diabla y su mente hecha un demonio. (Cómo, de que manera me opongo a las decisiones de mi corazón que sin razón alguna desafía la lógica e interrumpe mis buenas intenciones ante Dios y la sociedad.) 
La ame más que a mi mismo más que a dios y a mis padres y eso los deshonró. 
Jure ante Dios que no regresaría más con ella y recaí varias veces, regresaba como perro con la cola entré las patas a sus brazos. 
Por sus senos me olvidé de fiestas y amigos. 
De celos asesiné a más de uno que la miró, claro con el pensamiento. 
Le robé tiempo a los de más para dárselo a ella y así poder disfrutar del coito juntos. 
Mentí por ella. 
Y todo esto sucedió desde que mi mejor amigo me la presentó siendo su novia. 
Pero la deseó y no sé qué hacer... 
Padre. 
Acaso me a haz abandonado. 
- No hijo, Cómo penitencia a tu sacrilegio. 
Contarás la verdad y que dios se apiade de tu alma... amén.

viernes, 7 de enero de 2022

lo crudo de la infancia

Y el niño de mi interior.,
se estremece, llora, se aterra y tiembla de miedo.
Sabes dejarlo ver este mundo de viejos, donde la alegría es un acto revolucionario cuando no se tiene dinero.
No es fácil.
Dejarlo ver yo con coraje y el asustado;
La tragedia del trabajo en la calle, en aquel semáforo.
Él nota, y yo sé,
el hambre en su boca, el maltrato en su cara, y un brillo de esperanza en los ojos al ver el dinero en sus manos.
Que probable mente sea arrebatado por algún adulto.
Cobarde!.
Y caminamos, yo con rabia he impotencia y el afligido por la empatía. 
Observando las caras de las personas que miran la postal trágica; unos con indiferencia en sus rostros, otros lo miran como criminales y se asustan de ello, algunos con lástima he hipocresía en sus semblantes y pocos en verdad muy pocos lo miran sorprendidos por su acto laboral y artístico que plantea (y que tiene de artístico un niño de 6 años con la cara pintada de payaso asiendo malabares con piedras mientras silva algo sin sentido). Lo tiene todo el arte del semblante en su cara la alegría y el gozo de hacerlo por gusto/ vaya entre lo que cabe. Y terminan dándose cuenta. La fuerza que implica vivir de la calle.
Y nos sentamos a la distancia, yo para entenderlo y él para explicarme. 
Pero sin dejar de mirar el cuadro de la realidad del día a día.
Nunca pensé que mi niño lo conociera tan bien. 
Tal vez por ser niño. 
Y lo que aprendí no fue fácil de digerir.
él me planteo, de una manera adulta sensata y con mucha razón la desgracia de ese niño como si él lo hubiese vivido. (nunca supe si en el momento se puso en los zapatos de aquel niño o en verdad lo sufrió. No tuve el valor de preguntarle).
Me explico que ese niño no era indiferente a lo vivido 
que él sabía a ciencia cierta lo que le pasaba, pero no entendía por lo que vivía
que el niño con cara de payaso culpaba a sus padres de su tragedia, de trabajar en vez de jugar, de mendigar en vez de estudiar y de llorar en vez de reír, los culpa y tal vez con cierta razón de los abusos, los golpes y que él sabe que las caricias que lo tocan no son de amor sino de morbo. 
Pero mi niño me explico que hasta cierto punto los padres no son los únicos culpables
que el sistema creado por viejos con sus leyes arcaicas no tienen cabida ni oportunidad para el payasito.
Que los ancianos que escribieron las normas se amargaron su vida con el dinero y se refugiaron en las cosas materiales, mandando a los miserables al olvido y serraron sus corazones para que sus niños se entretuvieran con los objetos vanos y no con otros niños como humanos. 
Que el pequeño artista también envidia al ver otros niños con sus juguetes, sus mochilas de la escuela y acompañados de sus padres.
Y que también sabe valorar las cosas y valoran de una forma única e increíble: la amistad, ya que los hace sentirse acompañados, cuando el mundo globalizado lo destierra a la soledad, sus zapatos esos que los cubre del calor ardiente y de los vidrios de la jungla de asfalto y cualquier comida que haga calla las tripas y alivie el alma.
Que recuerda su cumpleaños de alguna forma inexacta, así como su nombre, pero con el tiempo olvida sus apellidos y solo habrá un recuerdo de su alias.
Me contó de una forma muy segura mi niño como profeta. Que ningún niño de la calle quieren ser delincuentes cuando crecen y que todos quieren y tienen la nobleza de tener una profesión y no solo para enriquecerse y tener un estatus social.
 Si no para ayudar. 
 Pero como casi siempre, su medio ambiente que carece de oportunidades los orilla, ha crecer de una forma dura y violenta, hacer nomas que delincuentes. Olvidándose, tal vez por odio o coraje y sobre todo por las injusticias vividas. De su niño interno formando parte del sistema que los viejos crearon.
Que también tienen sueños aun que viven en una pesadilla.
Yo melancólico y asustado a la vez y mi niño sonriéndole al payasito como despedida. Partimos del lugar para hablar de otros temas...

viernes, 19 de noviembre de 2021

aprender a perdonar

Olvidar no es perdonar., 
aún que el significado de la palabra dicté lo contrario.
Perdonar es aprender. 
Aprender a superar, a superarse.
Levantarse después de la caída.
Montar el andamio para rehabilitar las paredes del corazón que se agrietaron por la traición.
Perdonar no es traicionarse. Perdonar en el amor es un arte, como la guerra. 
Es la pelea entre la mala memoria del corazón y la razón que no sabe olvidar.
Perdonar no es un sinónimo de perder esa guerra ni perderse en la tragedia.
Perdonar es valorar y valorarte ante toda situación.
Perdonar es aprender y entender que tú también has sido perdonado y que también puedes perdonar.

martes, 16 de noviembre de 2021

lo más difícil

Abrir los ojos
Arrancarse del sueño para despertar en la pesadilla.
Levantarse de la mesa de la morgue y dar los primeros pasos sin vida, sin aliento.
Comer sin hambre, beber sin sed.
Hablar y reír sin ganas.
Sentirse solo en la sociedad, Como ser aislado de tu propio círculo social.
Sentir el destierro de tu familia.
Desangrarse sin sangre, sin el tono rojo de la pasión.
Llorar sin lluvia, sin razón.
Acostumbrarse al aroma putrefacto que uno despide pese a la ducha. 
Oír sin escuchar.
Mirarse en el espejo una vez más derrotado sin haber luchado.
Sentir que el tiempo se va al respirar, Cómo se les va a los moribundos en sus últimas horas.
Lo más difícil es darse cuenta de que tú eras el amor de mi vida y ahora tengo una vida sin amor.

corazón de niño

Ojalá que no.,
ojalá que nunca madure,
ni se amargue con los daños, 
ni envejezca con los años,
No, que nunca crezca. 
Que se brinque la cerca y los prejuicios que adquirimos con el tiempo. 
Que siempre se sorprenda, se admire, se asuste y sobre todo que aprenda como un niño.
Que sueñe con unicornios y arcoíris,
por qué la mente esta llena de pesadillas Y el mundo es un infierno que hemos creado, ya que el cielo es un sueño llamado utopía y costará crearlo y sobre todo creerlo. 
Qué lloré y ría como un infante 
Qué disfrute cada sentir y cada segundo cómo niño con juguete nuevo.
Qué sobre todo amé como un niño ama a su madre.
Y ojalá que no., 
Ojalá que nunca crezca este corazón de niño, porque crecer duele 
y duele mucho.

domingo, 7 de noviembre de 2021

mala suerte

Y llego como epifanía.
Recuerdo que la sinfonía del bar perdió la melancolía en sus notas
se olvidaron de tocar la marcha fúnebre y
comenzaron a tocar una marcha real que alegro el día.
Las corcheas y semicorcheas
desfilaban a su andar.
Y uno con su aspecto mortuorio, de seguro en la frente tenía escrito el
epitafio que ella me escribió al
abandonarme.
No encuentro otra razón del por qué me miraba fija mente,
como si le atrajera mi fracaso.
Ella como ave de buen agüero, se acercaba con paso firme
y yo como gato negro en un mal viernes trece, escondido de bajo de la escalera de la memoria con miedo a
qué.
Que no sé qué sucedió... ?/
el cantinero sirvió un trago de olvido como buen presagio.
Pero yo derramé la sal en la herida de la noche estúpidamente como indicio a mi desgracia.
La barra de un bar llega ser un oasis, cuando la sed de soledad nos
deshidrata el alma.
Y con la desesperación de náufrago a
la deriva después de meses en alta mar buscando consuelo y olvido en la
botella.
Le cedí un espacio sin querer en a mi lado izquierdo
y ella llegó como las olas que me guiaron a la barra de aquel bar.
El tiempo condujo al cigarrillo que torpe y asustado le prendí,
en mi miedo se notaba la flama que bailaba y danzaba para atraerme a ella.
El humo en mi cara era una limpia como la de los chamanes para alejar
los malos espíritus,
pero yo solo tenía recuerdos que se
quedaron a pesar de las indirectas de sus labios.
La plática comenzó a salir de
nuestras lenguas,
y poco a poco las lenguas se
llenaban de saliva una de la otra.
Sabía y precisa del sentido del gusto.
Los tragos calentaron la sangre y las caricias las cabezas
todo iba por buen camino
y el buen tiempo generoso y cansado
marco en el reloj de pared de aquel
bar el cierre de sus puertas
y con las ganas de abrir sus puertas
nos despedimos del lugar
a, pero al salir
tu recuerdo me acechaba
el viento me recordó tu nombre
mientras subíamos al taxi
un semáforo de cordura nos detuvo
hasta la llegada al destino
y tu presencia sin invitación e
incómoda abordo la mente
y justo en el árbol de la esquina
aguardaba un cuervo que como
pesadilla pensé en tu cabello y en tu
Cuerpo
entramos a la casa
al encender la luz se espantó tu
sombra que me seguía
y sus manos me guiaban por
caminos que no conocía, pero mi
inconsciencia los comparaba con los
tuyos
la mente se llenó de morbo sudor
iba y venían los fluidos, pero el corazón no me perdono el
acto
y me condeno con tu nombre en mi
boca mientras me venía, pero ella no perdono la blasfemia
y sin poder pedir perdón me fui
sin decir adiós
y te recordé y llore.

si, era yo.

Te he visto, sin saberlo pasaste a mi lado. 
Si era el ebrio en la esquina que miraste con desprecio.
Lo sé porque fueron tus ojos los que reconocí primero. 
Si desde la esquina, vi tu comportamiento pasaste por mi casa varías veces ida y vuelta, te armaste de valor, te paraste en frente de la puerta que no tocaste, después de un tiempo no mayor a un par de minutos, te marchaste y antes de dar el primer paso hiciste bola un pedazo de papel con tus manos llenas de coraje y lo guardaste en tu bolsa.
Y emprendiste la huida rumbo a lo desconocido.
Creo que llevabas prisa porque cuando agarré fuerzas para levantarme e ir a tu encuentro.
Creo que una vez más.
Fue demasiado tarde y te perdí.

el universo de tus palabras

Tú escribes y reescribes mi historia, cada palabra tuya transmuta mi mundo, tal como describes la percepción del tuyo. Para mi corazón, eres...