Ser Tamerlán y salir victorioso de Rusia, tus labios y persa.
Provocar un caos en tu mundo como Hitler lo hizo; conquistando tu cuello, Polonia Francia y tus pechos.
Armar una estrategia como Napoleón para invadir Alemania y tu abdomen. Atreverme a conquistar Italia tu ombligo como Carlos Magno. Comandar un ejército tan grande como mis deseos, para descender por tus caderas rumbo a Egipto siendo Atila y volverme famoso por conquistar tu vagina, retomar tus glúteos e invadir los como a Persa, Grecia e India.
Y sentirme Alejandro magno conquistando cada rincón, cada centímetro de tu cuerpo. Y colocar mi trono en tu corazón siendo Gengis kan. Pero la historia nunca fue tan benevolente conmigo.
Quién lo diría, algunas cosas vaya que dan miedo. Por intentar conquistarte, terminé siendo un conquistador, conquistado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario